No es tan fiero el reloj como lo pintan.

1/07/2014

Articulo publicado en La Voz de Galicia el 30 de junio de 2014

A escasas horas de que el calendario marque el fin del plazo para que las comercializadoras de referencia adapten sus sistemas al nuevo sistema de facturación horaria, y mientras unos intentamos tranquilizar a los usuarios, otros se afanan en remover las aguas y sacar provecho del desconcierto y la confusión generada por tanto cambio normativo.

Como ya ocurrió en éste y otros sectores, parece que no hay nada más efectivo que el miedo a la hora de que las empresas se lancen a captar clientes; sobre todo si pretenden vender algo que, salvo raras excepciones, resulta menos interesante que aquello que ya tienen sus víctimas.

Y sin embargo, pese a que no ofrezcan algo mejor, pese a perder derechos y pagar precios más caros, son cada vez más los que abandonan el mercado regulado de electricidad para contratar con otras empresas, seducidos por la tranquilidad de un precio estable, por atractivos descuentos o por una información que, puerta a puerta, llega asegurar que nos venden electricidad 100% gallega.

Y al final, ¿qué hay de cierto en todo esto? Pues como tantas otras veces, casi nada. Los atractivos descuentos que por lo general sólo refieren al término de potencia, a cambio nos harán pagar hasta cinco veces ese ahorro en el término de energía. Los pocos que ofrecen un descuento sobre la electricidad consumida, lo hacen sobre un precio sensiblemente superior al que pagaríamos si permaneciésemos en el mercado regulado. Por su parte, no sé qué pensarán ustedes, pero a mí no me resulta precisamente tranquilizador comprobar cómo un precio estable durante un año puede incrementar mi factura anual en más de cien euros.

No es mi intención añadir más confusión a la que ya padecen muchos usuarios, así que recapitulemos. Tres son las opciones que hoy tenemos para contratar electricidad para nuestro hogar:

Opción uno, contratar con una empresa en el mercado libre con los precios y condiciones que unilateralmente nos imponga. Les recomiendo no aceptar nada sin conocer con detalle las condiciones. Pida que se las entreguen por escrito, estúdielas y vea cuánto pagará al final del año, cuántos meses durarán los descuentos, cómo va a recibir sus facturas, si incluye permanencia y servicios accesorios. No olvide guardar la publicidad.

Opción dos. Contratar un precio fijo anual con una comercializadora de referencia.

Opción tres. Permanecer (o volver) en el mercado regulado y pagar el precio voluntario al pequeño consumidor.

Se ha criticado que el PVPC supondrá pagar un precio distinto en cada una de las horas del periodo de facturación, pero quizás debamos plantearnos si preferimos pagar un precio estable o preferimos pagar menos. Por mi parte, lo tengo muy claro.

Si comparamos el valor medio del PVPC en lo que va de año, la mejor oferta en el mercado libre[1] encarece el kWh más de un 12% y el mejor precio anual fijo de una comercializadora de referencia más de un 25%.

Permanecer en el mercado regulado otorga mejores derechos y mejores precios; no teman al reloj, no es tan fiero como algunos lo pintan.

Miguel López Crespo. Secretario General UCGAL


[1] Comparadora CNMC a 28 de junio de 2014

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